5 beneficios del egoísmo sano en el amor y la amistad

Por el 26 septiembre 2018 amigos

El egoísmo en el amor

Tan negativo como anteponer constantemente las necesidades de los demás es pensar siempre en uno mismo desde el ego. Sin embargo, la virtud se encuentra en el equilibrio. Ese equilibrio que te aporta bienestar. El egoísmo es un concepto que, al igual que la envidia y otros sentimientos, tiene connotaciones negativas en el universo afectivo.

Sin embargo, el egoísmo sano te recuerda que mereces pensar en ti, y de hecho, es importante que lo hagas. Si tú no piensas en ti, y no pones en valor tus derechos y límites, corres el riesgo de que otras personas invadan tu espacio emocional con constantes exigencias.

A veces, este término se utiliza como una forma de chantaje. Es decir, cuando dices a una persona “eres un egoísta”, lo haces con la expectativa de que cambie. Sin embargo, puede ocurrir que esa persona siente que simplemente ha actuado de manera coherente con sus deseos de realización personal. ¿Cuáles son los beneficios del egoísmo sano en el amor y la amistad?

1. Libertad real

Desde este punto de vista, puedes actuar de manera coherente con tus verdaderos deseos en lugar de caer en la trampa de decir sí a aquello que en realidad deseas decir no. Algunas personas se comprometen a hacer un favor determinado a un amigo porque temen que en caso de declinar esa ayuda, el otro se aleje.

Sin embargo, lo cierto es que, a veces, incluso considerando que esta mentalidad pueda ser egoísta en ciertos momentos, tiene un impacto positivo sobre el otro. Evitas sobreprotegerle, es decir, no te haces responsable de algo que puede gestionar por sí mismo. ¿La otra persona puede ocuparse de ese asunto que te ha pedido a ti?

Si siempre actúas pensando en las expectativas que el interlocutor ha depositado en ti, entonces, no actúas desde tu propio punto de vista sino que das más valor a tus amigos que a ti mismo.

El egoísmo sano

2. Bienestar emocional

Tú no puedes predecir qué interpretación va a hacer un amigo o tu pareja a partir de alguna de tus acciones, sin embargo, sí puedes predecir el impacto que va a producir en ti. Puede ocurrir que una persona considere que has actuado de forma egoísta, sin embargo, tú sientes que has actuado de manera responsable al atender las necesidades de tu mente y de tu cuerpo en este momento.

Nadie puede saber tan bien como tú el momento en el que te encuentras. Por ejemplo, puede ocurrir que tengas una necesidad urgente de descanso. Y eso significa que puedes rechazar un plan de ocio que te han propuesto para esta tarde sin tener que sentirte culpable por ello o sin tener que dar un montón de argumentos y razones a la otra persona.

El egoísmo sano no es vanidad

3. Empatía

El ser humano tiene muchas aristas distintas que dependen, también, de los distintos momentos. Cuando tú actúas con cierto egoísmo, también puedes comprender con mayor empatía, sin juzgar tan negativamente a alguien cercano que ha actuado de esta forma.

Así como es positivo hacer espacio para la pereza en un momento social tan marcado por la ocupación constante, también es posible defender el egoísmo en su dosis justa como una posición legítima ante la vida.

El egoísmo sano en la amistad

4. Aceptación y respeto

Existe una gran diferencia entre tener momentos puntuales de egoísmo y ser un narcisista permanente. De hecho, una demostración de amor real en los vínculos afectivos es la capacidad de querer a una persona tal y como es, con sus virtudes y defectos.

Querer a una persona cuando está alegre, cuando está alineada con tus deseos presentes y cuando es optimista, resulta relativamente sencillo. Sin embargo, un vínculo solo es real cuando también supera la prueba del aburrimiento o el egoísmo, por ejemplo. Incluso, el egoísmo también es una puerta de reconciliación y de perdón cuando una persona asume sus actos y quiere rectificar ante el otro.

5. Diálogo

Cuando una persona se muestra tal y como es ante otra, refleja su lado más auténtico. Generalmente, al inicio de las relaciones, cuando parejas y amigos quieren proyectar su mejor versión por la propia felicidad del instante, el egoísmo también suele reprimirse porque la situación del protagonista es diferente.

Sin embargo, en el conocimiento realista interpersonal, los vínculos avanzan en profundidad más allá de la superficialidad inicial. Y el egoísmo es una de las caras que una persona puede ver de otra. En ese caso, ambas pueden reflexionar en torno a este asunto y esta gestión de las diferencias muestra que los límites se superan hablando. Por ejemplo, es posible hablar de las expectativas que cada uno tiene en el otro. O de aquello que para cada uno significa el egoísmo.

Este es un tema muy interesante que admite reflexiones que también lo son en forma de frases de amor sobre el egoísmo como esta idea de Stendhal:  “El amor, según lo entiende el mundo, no es amor, es un egoísmo exaltado: es amarse uno en otro”. ¿Qué te sugiere este mensaje?


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