El ser humano es un ser complejo a nivel intelectual y también a nivel volitivo. El nivel de los deseos tiene muchos matices y formas, y es que, aunque a veces, una persona puede tener muchas ganas de tener pareja, ese deseo a su vez, también puede producirle tanto temor que de forma incosciente en lugar de acercar el amor lo aleja.
Se trata de algo lógico puesto que el amor surge con mucha más facilidad desde la natulidad y la espontaneidad entre dos personas. De hecho, la autenticidad es la mejor arma de seducción, la capacidad de mostrarte tal y como eres, el poder de tener una conversación interesante y amena…
Sin embargo, cuando una persona tiene tantas ganas de encontrar el amor transmite cierto eco de ansiedad y desesperación. Dos emociones nada positivas ante las que cualquier persona se aleja. Puesto que no se trata de emociones que provoquen alegría sino tristeza y rechazo.