Sentir impotencia ante el dolor ajeno

Por el 21 julio 2014 Amistad

Sentir impotencia ante el dolor ajeno

Todos vivimos situaciones que nos afectan mA?s o menos en funciA?n de lo que nos importe otra persona. No es lo mismo ver la tristeza pasar de lejos como observar a alguien que te importa sufriendo por algo ante lo que sientes que no puedes hacer demasiado. Existen situaciones que son tan duras, por ejemplo, la muerte de un ser querido que podrA�a parecer que allA� nada que uno pueda hacer es suficiente. Y estamos totalmente equivocados cuando pensamos asA� porque en realidad, podemos aportar luz en la vida del otro a travA�s de nuestra presencia y de nuestra compaA�A�a.

La clave reside en observar los ritmos que marca la otra persona que estA? en un momento en el que necesita reestructurar su vida, por tanto, estA? mA?s centrada en sA� misma, puede que estA� menos disponible para quedar o que cuando quede le apetezca estar poco rato. En situaciones asA�, es un gesto de cariA�o hacia el otro y de empatA�a dar prioridad a sus necesidades pensando en cA?mo nos sentirA�amos nosotros si estuviA�ramos en su situaciA?n.

La vida no es fA?cil en muchos momentos, es algo que hemos experimentado todos en primera persona en algA?n momento. Existen situaciones que nos desbordan porque la vida tambiA�n estA? llena de misterios. Sin duda, el amor y el cariA�o de los demA?s es un refuerzo protector que nos permite sentirnos mejor con nosotros mismos.

En situaciones difA�ciles, tendemos a adelantarnos al futuro imaginando quA� es lo que va a ocurrir. Aunque es difA�cil, es aconsejable frenar la mente para poner la atenciA?n en el ahora porque con frecuencia las cosas son mA?s duras en el plano de la imaginaciA?n que la realidad misma.

Existen sufrimientos humanos que no podemos sanar de una forma inmediata. No podemos curar el dolor de quien sufre por un tema importante pero en cambio, sA� podemos aliviarlo de forma momentA?nea porque el cariA�o es terapA�utico. Escuchar a otra persona que estA? en un mal momento es un gesto que le devuelve un feedback de bienestar. Siempre y cuando la relaciA?n sea cercana, es decir, no se puede forzar el cariA�o nunca, y todavA�a menos en una situaciA?n de dolor.

Podemos sentir impotencia porque una persona que conocemos sufre alzheimer, por ejemplo. En ese caso, debemos transformar la impotencia en acciA?n. Es decir, podemos visitar a esa persona con regularidad. Y esos pequeA�os gestos a los que tal vez no damos el valor que realmente tienen, marcan muchas veces la diferencia entre estar solo y no estarlo.

Mucho A?nimo a todos los que estA?n sufriendo por un asunto doloroso. La vida tiene capA�tulos grises y otros mA?s luminosos pero todos ellos reportan un aprendizaje. A veces, es en los momentos duros cuando aprendemos las lecciones mA?s importantes. Una de ellas, que hay que vivir el presente. Y otra, que nada es tan importante como la salud.

Foto – ECBloguer


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