• Crisis de pareja y sus etapas

    pareja

    Las crisis de pareja son habituales en todas las relaciones y pueden darse en cualquier etapa de la misma.

    Toda crisis genera angustia, miedos y replanteos, lo importante es comprender que son parte necesaria de una pareja y como tal, deben ser superadas de a dos.

    Las crisis de pareja más importantes son:

    Crisis de los comienzos de la relación: en las primeras etapas correspondientes al enamoramiento, es cuando la pareja está obnubilada y en donde prácticamente no se ven los defectos del otro, es un vínculo en donde no existen exigencias y en donde todo es pasión y entusiasmo. Las primeras crisis tienden a hacerse presente cuando la pareja comienza a evolucionar y cuando en la convivencia empiezan a verse las diferencias.

    Crisis de los primeros años: es la que tiene lugar en los primeros años de convivencia. Allí los distintos hábitos, estilos de vida, distintas costumbres, comienzan a generar roces y discusiones. En esta etapa, la idealización que se tenía de la pareja comienza a decaer.

    La clave para superarla es no tratar de imponerse al otro y evitar caer en la tentación de querer cambiarlo, en esta etapa, ceder es la premisa.

    Crisis de la mitad de la vida: aquí empiezan a surgir los reproches, las frustraciones, el aburrimiento, la monotonía y la rutina. El deseo por recuperar la pasión y la anterior relación, puede dar lugar a crisis profundas y hasta existe en esta etapa, el fantasma de la infidelidad.

    Crisis de la vejez: aquellas parejas que han sabido limar las asperezas del pasado y que lograron fortalecer su relación, serán las que podrán sobrevivir a esta etapa.

    Aquí las parejas disponen de mayor libertad, de tiempo libre, razón por la cual es más sencillo disfrutar de la vida de pareja y de este amor maduro.

    La vida en pareja no es fácil y requiere dedicación, esfuerzo y mucho amor para sobrellevarla en armonía.

    Las crisis y las discusiones de pareja están a la orden del día en una relación, lo importante es no entrar en pánico y evitar dejarse llevar por los impulsos.

    La buena comunicación, el respecto, buscar el equilibrio y la escucha activa serán las claves que ayuden a superar las crisis en sus diferentes etapas.

    En una crisis de pareja, es necesario tratar de superar las diferencias para unirse más y así lograr una relación estable y equilibrada.

    Imagen de efleming tomada de Flickr


  • Cómo diferenciar una crisis de pareja de una ruptura

    A estas alturas del año, y con la llegada de las inminentes Fiestas de Navidad y de Año Nuevo, el cansancio y el estrés se hacen notar tanto en la parte física como en el plano emocional.

    Y las relaciones amorosas, no permanecen al margen de esta situación, tal es así que en esta época del año es donde se suceden más divorcios, rupturas y crisis de pareja.

    Aunque las causas suelen ser otras y el deterioro de la pareja no sucede de la noche a la mañana, el agotamiento y el estrés, pueden efectivamente llevar a una ruptura.

    Si bien es verdad que hay amores para toda la vida a pesar de los problemas, también es cierto que aunque nos cueste o duela reconocerlo, hay relaciones que se desgastan y que tienen una fecha de vencimiento.

    Pero entonces, ¿cómo diferenciar una crisis pasajera de una ruptura?

    Lo primero que debes hacer, es sentarte a meditar en profundidad y de manera objetiva acerca del tema. Vaciarte de los pensamientos negativos, tratar de comprender tu relación y en definitiva al otro, haciéndote una serie de cuestionamientos. Puedes probar con esta serie de interrogantes:

    ¿El amor por mi pareja se encuentra intacto y sólo estoy experimentando un enojo pasajero?

    ¿Sigo confiando en mi pareja?

    ¿Creo en que con algunos cambios y poniendo buena voluntad de ambas partes la relación puede mejorar?

    ¿Me interesa seguir apostando por esta pareja?

    Todas estas, son preguntas interesantes, que te ayudarán a encontrar la respuesta a esta incertidumbre que muchas veces te confunde y no te permite ver el fondo de la cuestión.

    Los roces de la convivencia y los problemas cotidianos, pueden en ocasiones hacerte sentir que tu pareja está tan desgastada que es imposible de recuperar. Cuando se atraviesa por una crisis, el estado emocional cambia, por ello es necesario tomarse las cosas con calma para no tomar decisiones apresuradas, de las que luego puedas arrepentirte.

    A veces, recurrir a una terapia de pareja, puede ser la mejor solución para encontrar los motivos por los cuales estás pasando por este estado de tensión y puede ayudarte a retomar el rumbo de la relación.

    La pareja perfecta no existe, las crisis son normales en toda relación, pero si el respeto, el compromiso y el amor permanecen intactos, entonces vale la pena seguir luchando por salvar la relación.

    La felicidad de la pareja, depende en gran parte de nosotros mismos, buscarla, cuidarla y compartirla con el otro, es nuestra responsabilidad.

    Imagen de Noah. Nassir tomada de Flickr


  • Causas de las crisis de pareja

    La mayoría de las parejas atraviesan por períodos de crisis, pero no necesariamente esto debe conducir a una separación.

    Si ambos integrantes de la pareja aún deciden apostar al amor y superar la crisis de pareja para continuar juntos, entonces buscarán por todos los medios solucionar sus diferencias para poder salir adelante.

    Hoy hablaremos de las posibles causas que originan una crisis de pareja. Dentro de las mismas nos podemos encontrar con los siguientes motivos:

    Infidelidad: una de las principales causas de crisis de pareja. Pocas parejas estarán dispuestas a perdonar una infidelidad y seguir juntos luego de que ocurra. Según los especialistas, ésta es la principal causa de divorcio.

    Rutina: el peor enemigo de una pareja. Combatirla con ideas innovadoras y dedicándonos un tiempo para compartir con nuestro compañero/a es necesario para sacar a flote la relación de una pareja desgastada.

    Incompatibilidad: algo que se puede hacer muy notorio con el correr del tiempo. Las diferencias en los gustos, en la forma de ser o en el carácter pueden ser causales de separaciones.

    Desenamoramiento: algo de lo que ninguna pareja está exenta, es la pérdida del encantamiento, de la atracción y del interés sexual.

    Celos: los celos y la falta de confianza en el otro son motivos más que suficientes para provocar una crisis en la pareja. Los celos acentúan la perdida de la comunicación, uno de los pilares básicos de la vida en pareja.

    Trabajo: el exceso de responsabilidades, las presiones laborales, los problemas de dinero y el hecho de tener que pasar mucho tiempo fuera de casa, pueden llevar a resentir una relación de pareja por no disponer del tiempo necesario para dedicarle a ésta, lo que puede dar lugar a reproches por parte de la persona que se siente “abandonada”. También puede suceder lo inverso, es decir la falta de trabajo o la poca dedicación a éste, puede causar roces en la pareja.

    Hijos: muchas veces la crianza de los hijos y la diferencia de criterios para hacerlo, pueden dar lugar a diferencias dentro de la pareja.

    Falta de comunicación: la pérdida del diálogo, la incapacidad de comunicarse y de discutir de forma adulta y flexible, pueden llevar al debilitamiento de la relación.

    Incapacidad para perdonar: todos podemos cometer errores y siempre es bueno pedir perdón y por sobre todas las cosas perdonar. El perdón es también un acto de amor.

    Sin dudas existirán muchas otras causas que originen las crisis de pareja en una relación, ¿qué otros motivos se te ocurren que pueden causarlas?

    Imagen de epsos.de tomada de Flickr


  • Motivos de una infidelidad

    Cuando hablamos de infidelidad en la pareja, solemos pensar que la persona infiel tiene la necesidad de buscar en otra persona lo que no encuentra en su relación, pero esto no siempre es así.

    Si bien es cierto que las crisis de pareja, las constantes peleas o las insatisfacciones emocionales pueden predisponer a que se cometa una infidelidad, el hecho de ser infiel, no siempre está relacionado a lo que la otra persona no nos da.

    Muchas veces se puede caer en una infidelidad, por la excitación de vivir nuevas emociones. Cuando pasa la etapa de enamoramiento y la rutina se apodera de la relación, muchas personas tienen deseos de volver a sentirse deseados y de revivir los juegos de seducción presentes en el inicio de todo nuevo amor, por este motivo es frecuente que esta situación, decante en la búsqueda de una aventura fuera de la pareja.

    Es por ello que es tan importante alimentar continuamente la pareja con pequeños detalles y gestos románticos que mantengan la llama de la pasión y que eviten caer en la monotonía y en tentaciones que pueden llegar a malograr una relación.

    Otra de las circunstancias que pueden derivar en una infidelidad es la pérdida de la autoestima. Las mujeres, necesitamos sentirnos deseadas y queridas, cuando la etapa del enamoramiento llega a su fin, solemos frustrarnos y perder la autoestima si nuestra pareja no continúa demostrándonos su pasión como el primer día, es por este motivo que muchas mujeres pueden cometer una infidelidad.

    Por último, muchas veces una infidelidad se produce por la necesidad de demostrar poder y para reforzar la masculinidad. La sociedad muchas veces presiona para que esto así sea, por eso la infidelidad en los hombres es más tolerada que en las mujeres o está mejor vista.

    Especialistas afirman que sentir amor por la pareja, hace ver menos atractivos a las demás personas, quizá como un mecanismo para no interesarse al menos sexualmente por alguien más.

    Si bien ninguna de las situaciones anteriores son válidas para justificar una infidelidad, representan los motivos más frecuentes por lo cuales uno de los miembros de la pareja llega a ser infiel.

    ¿Conoces algún otro motivo para caer en una infidelidad?

    Imagen de Mario Pleitez tomada de Flickr


  • Perdonar una infidelidad


    La infidelidad siempre es un tema controvertido. Están quienes aseguran que no podrían perdonar una infidelidad y hay quienes son más flexibles al respecto, y tienen la postura de perdonar y dar una segunda oportunidad a quien los ha engañado.

    Sin dudas una infidelidad trae aparejada una serie de sentimientos que pueden llegar a resentir seriamente la relación y en algunos casos hasta terminar con ella.

    La pérdida de la autoestima y de la confianza en el otro, son las dos situaciones claves que se suelen dar cuando ocurre una infidelidad. Por ello será necesario trabajar en estos dos aspectos para así poder tener la opción de continuar con la relación.

    La infidelidad supone una crisis de pareja, y como toda crisis habrá que afrontarla con entereza y madurez.

    Perdonar una infidelidad no es un tema menor, pero hay quienes prefieren hacerlo para recomponer la relación y seguir juntos. El perdón debe ser sincero y realmente sentido, de lo contrario, en algún momento los reproches en la pareja serán inevitables y esto terminará por echar por tierra el vínculo afectivo.

    Perdonar una infidelidad, supone una reelección de ambas partes, es decir yo elijo perdonar y el otro me reelige a mí, a pesar de haber cometido el engaño.

    Perdonar de corazón supone poder hablar de lo sucedido y del motivo que provocó la infidelidad, sin la necesidad por supuesto de caer en detalles que a nadie le gusta escuchar, pero sí poder llegar al fondo de la cuestión, aunque nos resulte doloroso o difícil de abordar.

    Si no estamos en condiciones de llegar a esta situación, entonces es mejor tomarse un tiempo prudencial para replantearse las cosas y no debemos descartar la ayuda de un especialista o la posibilidad de comenzar una terapia de pareja.

    Todos podemos equivocarnos, y el perdonar una infidelidad es un buen gesto, aunque no necesariamente estemos obligados a continuar nuestra relación de pareja.

    Después de una infidelidad, es necesario reconquistar a la pareja desde todo punto de vista, en el terreno de la sexualidad pero también en lo emocional. Reconstruir la confianza es un de los pilares básicos y sumamente necesarios para que la relación se encause.

    Perdonar una infidelidad es todo un desafío, pero es bueno dar y darse una nueva oportunidad en el amor. El tiempo se encargará de darnos o no la razón, y así nos hayamos equivocado con nuestra decisión de perdonar, nos servirá para poder madurar y aprender de esta experiencia para que en futuras relaciones no volvamos a cometer los mismos errores.

    ¿Serías capaz de perdonar una infidelidad?

    Imagen de cam.cat tomada de Flickr


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