Formar una familia cambia la vida de pareja

Por el 28 agosto 2010 Amistad

Existen diferentes etapas en una historia de amor. De hecho, existen historias que no terminan nunca, ni siquiera tras la muerte de un ser querido puesto que una persona no muere mientras se le recuerda. Por el contrario, otras parejas sí que ven cómo su amor se apaga como consecuencia del paso del tiempo, del poder de la rutina, de la pérdida del sentimiento o incluso, de una infidelidad. Los motivos pueden ser muchos, tantos como historias de amor existen en el mundo.

Sin embargo, hoy vamos a hablar sobre una etapa en el amor que con frecuencia se produce a partir de determinado momento cuando una pareja se plantea la posibilidad de formar una familia y tener descendencia. Se trata de una decisión que requiere de una reflexión previa puesto que lo ideal es que el bebé pueda crecer en el seno de un hogar estable y feliz.

La pareja se transforma interiormente a partir de su deseo de formar una nueva familia y es que, el gran milagro de la vida, ofrece una perspectiva de la existencia diferente. Tras la maternidad y la paternidad, se produce un cambio de valores evidente puesto que en ese instante, lo más importante ya no es uno mismo sino el bienestar del bebé.

Por tanto, los hijos son una motivación y un aliciente para que los padres den lo mejor de sí mismos cada día. Además, la pareja también toma conciencia de que un hijo es un nexo de unión importante, tan esencial que incluso en el caso de que en algún momento llegue la tan temida ruptura, ambos tendrán que poner de su parte por mantener la cordialidad y el diálogo en beneficio de los hijos que lamentablemente a veces son los que más sufren las consecuencias del divorcio.

Los padres educan y ayudan a crecer a sus hijos. Se trata de un trabajo constante en el que la pareja debe apoyarse y sobre todo, respetarse. Ante los niños siempre es fundamental mostrar acuerdos en las decisiones pero lo más importante para un hijo es sentirse parte de un proyecto de vida. Es decir, sentir que tiene una familia en la que puede sentirse apoyado, querido y protegido en cualquier circunstancia.

Para poder alcanzar esta meta, las parejas deben de darse tiempo para poder conocerse de verdad antes de embarcarse en la aventura de la convivencia y de la formación de una familia. Porque si los pilares de dos ya están rotos, entontes, será imposible mantener la solidez de un hogar estable a lo largo de los años.

¿Qué opinas de este tema? ¿Se te ocurre alguna idea que pueda ayudar a otros lectores a reflexionar sobre la familia?

Foto vía: Flickr-Lady Madonna


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