El deseo de hacer feliz a otra persona

Por el 13 Octubre 2014 Relaciones de pareja

El deseo de hacer feliz a otra persona

Cuando hablamos del concepto de felicidad, con frecuencia, pensamos en este sentimiento vivido en primera persona. Sin embargo, dada la esencia social y relacional de un ser humano, conviene recordar que una de las experiencias más profundas a nivel interno es desear hacer feliz a otra persona. Eso no significa que una persona se pueda utilizar como un instrumento en beneficio propio sino que el amor es generoso y desinteresado.

El deseo de hacer feliz a otra persona puede experimentarse en el ámbito de la familia, la pareja o la amistad. Es un deseo muy positivo para poner limites al individualismo que en ocasiones hace acto de presencia en el corazón humano en forma de egoísmo y de vanidad.

El deseo de hacer feliz a otra persona es muy noble, sin embargo, es muy importante no poner sobre uno mismo todo el peso del bienestar del otro. De lo contrario, una persona puede frustrarse al tener atenciones hacia el otro, que el destinatario no valora como tal. Nadie puede delegar su felicidad personal en manos de una tercera persona porque la verdadera plenitud existencial surge de una decisión personal.

Por eso, es recomendable concretar el deseo universal de hacer feliz a otra persona cuando te enamoras, en objetivos más concretos. Por ejemplo, puedes mostrar a esa persona que forma parte de tu vida dedicándole tiempo (uno de los mayores regalos).

El deseo de hacer feliz a otra persona debe de partir de unos límites también claros:

1. Es un derecho personal tener espacios compartidos y diferenciados en una relación de pareja para evitar un amor de dependencia.

2. En el contexto de una relación de pareja también es básico aprender a decir no porque decir no a la petición del otro no tiene por qué significar que no le quieres.

3. La felicidad del otro es importante pero todavía lo es más que cultives tu autoestima, tus relaciones personales, apuestes por tus objetivos profesionales e incrementes el número de pensamientos positivos cada día. En la medida en que tú eres más feliz, también haces más felices a quienes están a tu alrededor.

Para hacer feliz a otra persona, también puedes animarle a conocer amigos porque la amistad tiene tanto valor como el amor.

No puedes poner el peso de la felicidad de tu pareja en tus manos, lo que sí puedes hacer es poner de tu parte para que su vida sea agradable.

Foto  – Bienestar Salud 180


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