La rabia oculta tristeza

Por el 29 Noviembre 2010 Amistad

La rabia oculta tristeza

 En ocasiones, tenemos una gran miopía emocional a la hora de saber qué le puede pasar a otro ser humano. Sin embargo, la verdadera inteligencia emocional reside en la capacidad de ir más allá. Es decir, si vemos a alguien que está rabioso con nosotros y que se muestra diferente a como es habitualmente debemos pensar sencillamente que se trata de una persona que está sufriendo porque le pasa algo.

Es decir, debemos parar la cadena de la ira para preguntar directamente al interlocutor: ¿Qué te ha pasado? ¿Estás molesto conmigo en algo? ¿Qué puedo hacer para ayudarte? A veces, no siempre debemos esperar a que otra persona nos diga exactamente qué le pasa para que podamos analizar su lenguaje verbal y su comunicación corporal.De hecho, existen personas que son muy reservadas a las que les cuesta mucho hablar de sí mismas, mostrarse tal y como son ante el otro, especialmente, cuando atraviesan un momento de tristeza o de dificultad. Por eso, también debemos comprender que cada persona siente, ama y vive en base a su propio modo de ser. 

La rabia oculta tristeza aunque se manifieste a través del enfado. El enfado es una emoción que en última instancia está basada en la subjetividad puesto que aquel que se siente herido ha observado un detalle que no le ha gustado en el otro. Dicha herida interior, produce dolor y sufrimiento de diverso grado en función de cómo sucedieron los acontecimientos.

Sin embargo, aunque el enfado nos invita a alejarnos de la otra persona no es un buen remedio para recuperar el equilibrio emocional puesto que al actuar de ese modo estamos huyendo del otro. Es decir, no estamos dando la oportunidad al otro de que se explique, de que rectifique o de que, simplemente, quiera pedirnos u ofrecernos su perdón.

El perdón es una nueva oportunidad para empezar de cero, es decir, para continuar una historia desde el pasado pero también, desde el presente. El perdón implica la aceptación mutua y también la aceptación de los acontecimientos en una historia. Mediante el perdón, el ser humano libera su corazón de rabia, de tristeza y de miedo.

Por el contrario, el resentimiento encadena a una persona a una situación negativa que recuerda de forma constante. El mundo emocional es diverso en matices y formas por eso, a veces, incluso el autoconocimiento es muy difícil para alguien.

 Sin duda, la felicidad es un deseo inherente para un ser humano, una conquista del corazón que crece desde la creatividad, la capacidad de superación y las ganas de vivir sin límites ni condiciones. Ahora que llegamos a fin de año es un buen momento para hacer balance interior de cómo ha ido el 2010. Pero también, para poder empezar con optimismo el mes de enero en base a buenos propósitos que pueden convertirse en realidad.   

Imagen: Flickr-Insomnia


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