Cuando te enamoras…

Por el 30 Junio 2010 Amor

Cuando te enamoras ves la vida de otro color, estás más contento de lo habitual, centras más tu atención en lo positivo que en lo negativo. Sientes el privilegio de la vida recorrer tus venas como un manantial de esperanza que se renueva cada mañana. Enamorarse en sí mismo es una especie de milagro aunque también es verdad que existen personas más enamoradizas que otras. Es algo que varía en función del perfil psicológico de una persona, incluso, de las carencias afectivas.

Enamorarse es en sí mismo un acto mágico y todavía más cuando se trata de un sentimiento correspondido. No es fácil que dos personas se encuentren en un momento de su camino y deseen lo mismo de la misma forma: caminar juntos en la misma dirección. Orientados a un mismo punto sintiendo el rumbo de la suerte y el optimismo.

Sentir es un privilegio para un corazón que a veces se apaga al compás de la decepción. Sentir que alguien es especial no tiene palabras porque en ese instante, esa persona se convierte en un motor de vida. En una motivación importante. Alguien que aporta un signifcado especial al presente. Y establece un punto de inflexión en nuestro camino.

La felicidad depende de uno mismo, sin embargo, se es más feliz cuando se tiene cerca a personas con quienes compartir el tiempo, el presente, los momentos buenos y las situaciones de dificultad. Por eso, cuando te enamoras, pones más de ti mismo para ser feliz porque inconscientemente el otro te impulsa hacia esa meta.

El enamoramiento influye incluso en la apariencia física puesto que de normal cuando una persona quiere gustar a otra se arregla más, cuida más su aspecto, está más pendiente de su imagen. Además, el enamoramiento también favorece la socialización. En ese instante, se está más abierto al otro del mismo modo que en otras situaciones de la vida preferimos la soledad e incluso llegamos al aislamiento temporal. Esto sucede al menos en momentos de mucha tristeza como, por ejemplo, cuando se pierde a un ser querido. Por el contrario, en el principio del amor, tenemos ganas de quedar, hacer planes, estar con la gente, contar lo que nos está pasando, dar más de nosotros mismos y dejar un huella positiva en el mundo.

Recientemente, celebramos la noche de San Juan. Una noche en la que mucha gente tiende a pedir deseos con el objetivo de que se cumplan. Lo cierto es que yo espero que descubras que el cumplimiento de un deseo depende en parte de ti. De cuánto te esfuerces por conseguir algo. También en el amor. Por eso, si estás enamorado lucha por la persona. Ten perseverancia si estás convencido. Y sigue tu intuición.


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